La mastitis afecta a entre el 10 y el 33% de las mujeres que amamantan, generalmente en las primeras semanas de lactancia. Aunque puede ser muy dolorosa, con el tratamiento adecuado se resuelve rápidamente y en la mayoría de los casos es posible continuar amamantando.
¿Qué es la mastitis?
La mastitis es la inflamación del tejido mamario. Puede ocurrir en cualquier momento, pero es especialmente frecuente durante la lactancia (mastitis puerperal o lactacional), donde generalmente implica una infección bacteriana que entra a través de grietas en el pezón o por obstrucción de un conducto lácteo.
Es importante diferenciarla de la simple ingurgitación mamaria (mamas muy llenas), que también produce dolor e inflamación pero no tiene componente infeccioso y se resuelve con vaciamiento frecuente sin necesidad de antibióticos.
¿Por qué ocurre la mastitis?
Los factores que favorecen el desarrollo de mastitis incluyen:
- Conducto lácteo obstruido: Cuando la leche no drena bien, el estancamiento puede derivar en inflamación e infección.
- Grietas o fisuras en el pezón: Son una puerta de entrada para bacterias, principalmente Staphylococcus aureus.
- Mal agarre del bebé: Un agarre incorrecto impide el vaciamiento eficiente de la mama y puede lesionar el pezón.
- Toma infrecuente: Largos intervalos entre tomas o destete abrupto favorecen la acumulación de leche.
- Fatiga y estrés: Debilitan el sistema inmunitario, haciendo a la madre más vulnerable a infecciones.
- Ropa ajustada o sujetador con aro: La presión sostenida puede dificultar el flujo de leche.
Síntomas: ¿cómo reconocer una mastitis?
La mastitis suele presentarse de forma bastante clara:
- Zona enrojecida, caliente, hinchada y muy dolorosa en un sector de la mama
- Fiebre de 38°C o más
- Malestar general, escalofríos, fatiga intensa (sensación "gripal")
- Dolor al amamantar, especialmente en la mama afectada
- Endurecimiento o masa palpable en el área inflamada
Si tienes solo dolor y endurecimiento sin fiebre, puede ser un conducto obstruido que aún no progresó a mastitis propiamente dicha — trátalo de inmediato para evitar que avance.
¿Puedo seguir amamantando con mastitis?
Sí, y es parte fundamental del tratamiento. Esto es lo que más dudas genera, pero la evidencia es clara: continuar amamantando (o extrayendo leche con sacaleches) de la mama afectada acelera la recuperación y no representa ningún riesgo para el bebé.
Interrumpir la lactancia de forma abrupta puede agravar la situación y aumentar el riesgo de que la mastitis evolucione a absceso. La leche de una mama con mastitis es completamente segura para el bebé — las bacterias son destruidas en el estómago del lactante.
Tratamiento de la mastitis
El tratamiento combina varias medidas:
- Vaciamiento frecuente: Amamantar o extraer leche con sacaleches cada 2–3 horas, empezando por la mama afectada para aprovechar el reflejo de eyección.
- Antibióticos: Generalmente se prescribe dicloxacilina o cefalexina durante 10–14 días. Es fundamental completar el ciclo aunque mejores antes. Existen alternativas seguras para madres lactantes alérgicas a la penicilina.
- Analgésicos: Ibuprofeno o paracetamol para controlar el dolor y la fiebre, ambos compatibles con la lactancia.
- Calor local: Compresas tibias o ducha caliente antes de cada toma para favorecer el flujo de leche.
- Reposo: Fundamental. La mastitis es una señal de que tu cuerpo está sobrepasado — descansa tanto como sea posible.
- Posición y agarre: Revisa la técnica de amamantamiento para asegurarte de que la mama drena completamente.
¿Cuándo se convierte en absceso y cómo se trata?
Si la mastitis no se trata o el tratamiento es insuficiente, puede evolucionar a un absceso mamario: una colección de pus dentro de la mama. Las señales de que puede estar formándose un absceso incluyen:
- Ausencia de mejoría después de 48–72 horas de antibiótico
- Masa que se vuelve más fluctuante (sensación de líquido bajo la piel)
- Fiebre que no cede o empeora
- Enrojecimiento que se extiende
El absceso requiere drenaje — ya sea por aspiración con aguja bajo guía de ultrasonido, o mediante una pequeña incisión en consultorio bajo anestesia local. Este procedimiento alivia el dolor casi inmediatamente. El drenaje no implica necesariamente suspender la lactancia.
¿Cómo prevenir la mastitis?
- Asegura un buen agarre desde las primeras tomas — considera asesoría de lactancia si tienes dudas
- Amamanta con frecuencia (cada 2–3 horas), especialmente en las primeras semanas
- Trata las grietas del pezón desde que aparecen
- Evita el uso de sujetadores con aro o ropa muy ajustada
- Si sientes un conducto obstruido (bulto doloroso sin fiebre), aplica calor y amamanta frecuentemente de ese lado para desobstruirlo
- Descansa todo lo que puedas — la lactancia y el cuidado de un recién nacido son extenuantes
¿Cuándo debo consultar a un médico?
Consulta a tu senóloga o médica de inmediato si:
- Tienes fiebre de 38°C o más con dolor e inflamación en la mama
- No mejoras después de 24 horas de medidas generales sin antibiótico
- No mejoras después de 48–72 horas de antibiótico
- Sospechas que puede estar formándose un absceso
- Tienes recurrencias frecuentes de mastitis — puede indicar un problema subyacente
